“- No se preocupe, su niño es precoz: se le pasará.”

“-Si es precoz, atiéndale AHORA. La ley le obliga”.

 

Hace unos cuantos años publiqué en la antigua web de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía una entrada sobre la precocidad. No ha cambiado mucho la situación que dio origen a recopilar lo que los investigadores habían dicho realmente sobre este concepto. Tal vez en otro momento recupere aquel documento, pero hoy necesito ser emocionalmente más contundente.

La primera frase que introduce el título de la entrada la he oído de labios de madres y padres que a su vez la han escuchado en sus entrevistas con docentes, orientadores, directores,…con la contundencia y suficiencia del “sabio” que es ignorante de su propia ignorancia. Veamos que quiere decir que una persona es “precoz”. Según el diccionario de la RAE, se aplica a la persona que en corta edad presenta cualidades morales o físicas que de ordinario son más tardías. A nivel psicológico, un niño es precoz cuando muestra habilidades y se le conocen capacidades antes de lo esperado según su edad. Es decir, si un niño sabe leer sin silabeo, con soltura, a los tres años, está manifestando una habilidad precoz. Cuando este niño tenga seis o siete años, y siga sabiendo leer como es obvio, sus compañeros también habrán conseguido esa habilidad. Algunos incluso también leerán con fluidez. A los siete años, saber leer, estrictamente, ha dejado de ser una conducta precoz. ¡Claro que la precocidad se pasa!¡Faltaría más! Está en el propio significado del concepto. No hace falta ser muy experto para llegar a esa conclusión.

Esto no es excusa para que cuando nuestro niño lector con tres años vaya a la escuela infantil, su maestra tenga presente que ese niño ya sabe leer. Y que por lo tanto, va a necesitar una atención diferenciada, quiera o no quiera la docente, tenga fe o no la tenga, porque por ley, los niños más capaces, como todos los demás alumnos, necesitan una atención adecuada al nivel de desarrollo que presentan. Y el nivel de dominio de lectura de nuestro niño obliga a su maestra a adecuar su enseñanza a esa situación. No puede bajo ningún concepto enseñarle con su sistema de iniciación a la lectura, porque ya sabe leer. Nadie aprende lo que ya sabe. Luego mientras otros alumnos estén aprendiendo cómo suenan las letras, este niño tendrá que hacer otras tareas relacionadas con la lectura, más avanzadas. E irá aprendiendo a su ritmo, y estará contento y satisfecho de ir a la escuela. Y si no se le atiende, se producirán con toda seguridad desajustes importantes en la adaptación del niño al aula y viceversa. La falta de atención generará un problema que no habría existido si se dejase al niño progresar a su ritmo. ¿Vamos a tener al alumno durante tres o cuatro años padeciendo este desajuste? Bajo mi punto de vista, y presiento que bajo el punto de vista de cualquier persona con un mínimo de sentido común, sería una tortura tanto para el alumno como para el docente. ¿Y si una niña de cuatro años ya sabe escribir, realiza cálculos, muestra unas competencias motoras más que aceptables, es autónoma en sus hábitos principales, presenta un desarrollo físico superior al de sus compañeros y prefiere jugar con niños más mayores que con aquellos?. Esta alumna está pidiendo a gritos que avance a otro nivel acorde con su progreso. Necesita adelantar curso, sí o sí.

¿Por qué, entonces, tanta oposición a atender a los niños precoces? La ignorancia y el miedo son muy atrevidos. Ignorancia sobre quiénes son los niños precoces. Entérense bien de una vez: todos los niños precoces son niños con altas capacidades. Por definición. Da igual el modelo teórico que consulten; todos ellos se fundamentan en lo mismo: los niños con altas capacidades tienen un desarrollo psicobiológico superior a lo esperado para su edad. No hay ninguna base, ningún sustento teórico basado en evidencias que aconseje dejar sin alimentar las ansias de aprender de estos niños. Nada en absoluto. Entonces, ¿con qué se nutre tanto temor? Nuevamente con el desconocimiento del niño. ¡Cómo vamos a atender sus necesidades educativas si no lo conocemos!. No se pueden tomar decisiones a la ligera. Hay profesionales de la educación que piensan todavía en términos de estimulación precoz forzada. Piensan que situaciones forzadas generan problemas. Al parecer tienen un sexto sentido clarividente, unos poderes paranormales que les hacen percibir con claridad que los niños precoces son niños sobreestimulados. ¿Por qué no aplican la sobreestimulación a los niños con retardo en el desarrollo, si es tan fácil?. Son incapaces de entender que el aprendizaje temprano no es lo mismo que la estimulación precoz. El aprendizaje temprano se realiza de manera natural, impulsado por el propio desarrollo del niño. Repásense los apuntes de la carrera, vuelvan a leer a Vygotsky y su zona de desarrollo proximal. Están trabajando con niños, no con tornillos. Cada niño es diferente a los otros. No se estanquen en su particularidad: acompañen al niño en su desarrollo, dejen que vaya a su ritmo. Nada más. No se necesita nada más, no lo tienen que sobreestimular. Pero claro, para eso hay que conocerlo a fondo, descubrir sus necesidades, lo que puede alcanzar en su próximo reto, lo que desea aprender.

Por otro lado hay padres que piensan que el problema está en la palabra “precoz”. Dejemos de llamarles precoces, cambiémosles el nombre, y se acabó el problema. La culpa es del concepto. Pero por mucho que nos enroquemos, la precocidad es un hecho, la precocidad existe, está definida y tiene su razón de ser. El miedo a atender a los niños precoces, es decir a los niños con altas capacidades no tiene razón de ser. No podemos transformar la ignorancia y el miedo en una justificación teórica. No podemos echarle la culpa a los objetos o a los conceptos, cuando la razón de tanto dislate es la ignorancia o la mala fe de quien los utiliza.

No os dejéis timar. Cuando alguien os diga la manida frase “es precoz, se le pasará”, pedidle justificación de esa “evidencia”, y por escrito. Y cuando se produzca ese par de segundos de silencio inevitable, respondedles: “Mire usted, no. Si es precoz, atienda su precocidad AHORA. La ley le obliga”.

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2 Respuestas a “- No se preocupe, su niño es precoz: se le pasará.”

  1. Carlota dijo:

    Estoy deacuerdo con este artículo. Aunque a veces, es mejor que el colegio no haga nada si no está preparado para ello.

    A mi hija le enseñaron las vocales y a escribir su nombre con 3 años. Ella se fijaba en cómo se escribían los nombres de los demás niños de la clase y con 4 años empezó a escribir sola. El colegio la evaluó y me dijeron que podía tener altas capacidades, que por el momento el colegio estaba detectando a estos estudiante. La evaluaron con 6 años en primaria (con el WISC) y efectivamente despuntaba en muchas áreas con un CI de 140-150 o un verbal que se salía de la gráfica. También es cierto que motricidad y rapidez de cálculo estaba en el rango de la normalidad.

    Ella por ahora no tiene problema en el colegio, va contenta, tiene amigos y amigas. Es muy sociable y con buen comportamiento en el colegio (en casa ya reta más los límites con sus padres). En el colegio, no le cuesta esfuerzo casi nada y le motivan los temas nuevos aunque también pregunta porqué tienen que repetir una cosa tantas veces.

    Mi preocupación viene por el momento en el cual ella tenga que empezar a esforzarse para estudiar porque no sabrá. Está acostumbrada a las cosas fáciles. Los pocos deberes que les ponen, los hace muy deprisa pero le cuesta mucho trabajo empezar a hacerlos.

    El colegio dice que van a empezar a hacer algo (después de 4 años). Ahora está en 3º de primaria. Algo. De momento no han hecho nada, pero yo lo prefiero así si no sabían lo que tenían que hacer, por mucho que la ley les obligue.

    Me gustaria conocer otros casos y la opinión de otras personas sobre el de mi hija. Gracias.

  2. nirvana dijo:

    En el momento en que dices en la escuela que tu hijo está en otro nivel de estudios, lo primero que oyes es: ¿seguro que no lo habéis sobre-estimulado? Parece que les cuesta entenderlo, o como bien dices tu, les da miedo enfrentarse a ese niño de altas capacidades porque no saben cómo poner manos a la obra. En mi caso removí cielo y tierra para conseguir un diagnóstico y empleé dos años para ello, tiempo en el que mi hijo ha ido acomodándose porque el colegio se empeñó en seguir enseñándole lo que ya sabía. Creo que el problema de las escuelas es el control. Todo debe estar controlado y cuesta mucho salir de lo programado. Llevamos ya muchos años hablando de las altas capacidades y sus necesidades pero hacemos oídos sordos porque es más cómodo.
    Un saludo

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