Cienciafascinante.es: un proyecto con contenidos fascinantes.

Para aprender hay que hacer. Algo útil, algo que los alumnos entiendan e interpreten que les va a servir en sus vidas. Pero al mismo tiempo, el contenido con el que trabajen debe ser algo que les emocione, que les implique, que les asombre. Estas premisas son las que nos planteamos desde el AMPA del CEIP Calixto Ariño de Zaragoza. Aprovechamos la ocasión de que se publicó una convocatoria del programa de Profundización de Conocimientos, y presentamos a la dirección del centro un proyecto. Se trataba de organizar un grupo de trabajo en horario escolar, con el objetivo de convertir a los alumnos en incipientes divulgadores científicos. La propuesta consistía en construir un equipo de redacción cuyo objetivo fuera explicar con palabras sencillas a sus compañeros, a sus allegados, y al resto de la sociedad, temas frontera relacionados con la ciencia. Temas que estuviesen al borde de los límites de los hallazgos o de las investigaciones más recientes.

Como herramientas de comunicación los participantes dispondrían de un blog, para informar por escrito, y del material necesario para grabar ficheros de audio, que podrían difundir por Internet, e incluso a través de un programa de radio, emitido en antena por la emisora TEA FM. Por supuesto, también se entrenarían en su capacidad de oratoria, exponiendo al resto de los compañeros de sus respectivas clases algunas de las actividades en las que hubiesen trabajado.

Los temas que se proponían eran cuatro: los viajes simulados por el espacio, utilizando el software Celestia; la física de la astronáutica, con simulaciones de cosmohuevos y cohetes de agua; los seres vivos extraños que viven en nuestro planeta, tanto del mundo animal como el vegetal, de nuestro tiempo y de tiempos pasados; y finalmente la geometría de las dimensiones, relacionando las matemáticas con la física y el arte.

El Consejo Escolar dio su visto bueno, y el Departamento de Educación aragonés lo aprobó. El resultado del trabajo de los alumnos está reunido para su consulta en el blog http://cienciafascinante.es

Ahora bien, en el blog no se puede apreciar el trabajo que se realizó en la trastienda, entre bastidores. Cómo pudimos organizarnos para que un grupo de chavales de tercer ciclo de primaria, junto con otros compañeros invitados de primer y segundo ciclo, trabajaran colaborativamente en un proyecto conjunto en el que necesariamente tuvieron que repartirse las tareas. Eso es lo que deseo explicar en este post.

Los alumnos fueron seleccionados de entre los que tenían un rendimiento más elevado, incluyendo aquellos que habían sido identificados como de altas capacidades intelectuales. El primer día del proyecto, se les explicó a los participantes que iban a formar parte de un equipo de redacción. Debían poner en marcha una publicación electrónica dedicada a la divulgación científica. Una publicación que iba a poder ser consultada por cualquier persona desde cualquier parte del mundo. Esto suponía poner en sus manos una gran responsabilidad. Como cualquier equipo de redacción, era necesario que alguien fuese el redactor jefe, y que hubiese varios redactores que escribiesen los artículos de la revista. Pero no todos los alumnos tenían dotes para la escritura, ni todos tenían interés en escribir ensayos. Y sí que eran necesarias otras funciones igualmente importantes: los maquetadores o administradores del blog, los técnicos de audio y video para realizar montajes, y los ilustradores.

El primer día, chicos y chicas contestaron a un cuestionario donde mostraban su interés por cada una de estas funciones. No todos querían ser el jefe, ni todos querían ocuparse de la maquetación, ni de la escritura… pero hubo candidatos para ocupar todos los puestos. De esta forma, nos aseguramos de que, al menos, los alumnos estarían interesados en realizar las tareas encomendadas. Por supuesto, estaba previsto realizar los cambios necesarios a lo largo de los tres meses de duración del proyecto. Una vez se cambio al redactor jefe, y en una ocasión una redactora pasó a maquetadora.

En un primer momento, se quería que todos los alumnos pudiesen rotar para adquirir experiencia en la redacción y en la creación de recursos audiovisuales. Pero la exasperante lentitud de la conexión a Internet (1Mb para todo un centro educativo es claramente muy deficiente), y los frecuentes bloqueos del sistema operativo de los tablets, nos hicieron renunciar a este objetivo.

Para poder desempeñar sus tareas, disponíamos de dos sesiones semanales, de 1,5 horas cada una de ellas, en horario vespertino, de 15 a 16,30 horas (por tanto dentro de horario escolar). Los participantes aprendieron a manejar el gestor de contenidos WordPress, y Windows Movie Maker (para otro ocasión habrá que pensar en otro programa que no falle tanto). También hicieron un curso intensivo de creación de podcasts de audio, con ayuda de Audacity. Pero claro está, si lo que se quiere es mantener una revista de divulgación científica, los alumnos tienen que tener temas de los que hablar.

En la elección de los temas, y dado el tiempo limitado del que se disponía, se propusieron diferentes contenidos que fascinan fácilmente a los chavales,  pero desde la perspectiva de la simulación (viajes espaciales virtuales con el software Celestia, cosmohuevos y cohetes de agua) o de la creación de pequeños proyectos (exposición fotográfica, teselaciones y montaje de figuras geométricas complejas). En todos los casos se procuró que cada actividad tuviese un volcado en sus respectivas aulas: presentación oral de Celestia, exhibición de Cosmohuevos y de Cohetes de agua ante el resto del colegio, y montaje de la exposición de forma colaborativa con sus compañeros.

¿Qué han opinado los alumnos participantes. Lo podéis consultar en la memoria que podéis descarga en el siguiente enlace: Memoria del Programa «Ciencia en la Frontera».

Poco se puede añadir a lo expresado por los alumnos. Muchos de ellos ingresarán el próximo curso en el Instituto, pero han mostrado su disposición a seguir colaborando por su cuenta en el mantenimiento de la publicación digital. La unión del trabajo por proyectos junto con contenidos fascinantes que no sólo están relacionados con lo visto en el currículo sino que los amplía y enriquece, nos muestran el camino de cómo se puede introducir de forma sencilla y fluida estrategias para atender a los alumnos más capaces en los centros educativos ordinarios.

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Competencias:… ¿aprender haciendo?.

Estamos en puertas de que se apruebe la n+1 Ley Orgánica de Educación en el estado español. Todas se promulgan con la intención de paliar el supuesto fracaso de la anterior. La LOGSE surgió con la vocación de acabar con el 30% de fracaso escolar heredado del anterior sistema. No lo consiguió. La LOCE nació para acabar con 13 años de supuesto fracaso del sistema educativo; a los tres años fue derogada. La LOE quiso ser una ley supermegaguay; no le ha dado tiempo ni a completar una generación de estudiantes. Y ahora la LOMCE va a nacer arropada por sus creadores, pero herida de muerte desde el principio, porque vuelve a ser una ley de partido político y no una ley de consenso social, como debería ser en un tema tan trascendental como es el de la educación.

Todas ellas tienen un denominador común: bonitos preámbulos, declaración de intenciones, principios y fines loables compartidos por todos, arpas y fanfarrias. Cualquiera que los lee se identifica con ellos. Me recuerda a un documental que hace poco ví en el canal Xplora sobre el estúpido tema de los mensajes satánicos en las canciones escuchadas al revés. En él, se mostraba un estudio de investigación con tres muestras de población. En el primer grupo, se les ponía la canción al revés y en la pantalla de un monitor aparecían los subtítulos con el supuesto mensaje: la respuesta del primer grupo era que, efectivamente, lo que se oía se parecía a lo que estaba escrito, con mucha claridad. Al segundo grupo se le ponía la misma pista de audio al revés, pero el texto difería totalmente, puesto que eran palabras inconexas sin sentido y sin ningún tipo de mensaje satánico; este segundo grupo decía que efectivamente lo que se oía era muy parecido a lo que estaba escrito. El tercer grupo escuchaba la misma pista de audio, pero no se le ponía ningún subtítulo escrito en pantalla; la opinión de las personas de este último grupo es que no entendían lo que se decía en la canción al revés, y lo que les parecía es que las palabras eran pronunciadas en otro idioma no conocido. Conclusión: cada uno percibimos lo que estamos predispuestos a percibir. Ni más ni menos. Nuestro cerebro se deja convencer con mucha facilidad.

Pues bien, desengañémonos. No es una Ley Orgánica la solución a los problemas educativos, ni mucho menos la solución a la atención a los alumnos con necesidades educativas especiales. Ustedes legislen, que yo haré los reglamentos, decía el Conde de Romanones. Es muy bonito escribir fines y principios, y no tener un euro para invertirlo en las verdaderas soluciones del sistema educativo, que a la postre entiendo que son:

1º. Una selección dura, una formación exhaustiva, y un respeto y reconocimiento extraordinario hacia la profesión docente. No sólo entre los docentes públicos, sino también entre los de la privada. Un maestro o profesor sin vocación, desmotivado, que va a su trabajo indefenso, vendido, quemado, es una tragedia social. Pero claro, para tener un excelente profesorado,  hay que invertir en él, hay que pagarlo.

2º Un sistema educativo que no esté basado en la fecha de fabricación de los niños, sino en sus capacidades y en su velocidad de desarrollo. Durante las manifestaciones de la marea verde se dejaban ver algunos carteles que decían: «enseñamos a niños, no fabricamos tornillos». Pues hay veces que no lo parece, porque el sistema está preparado para que salgan todos igualitos con la fecha grabada en el historial académico. Y menudo suplicio le espera al niño que se salga de la cadena de producción. Los tornillos que se cruzan en la cadena, se lanzan fuera de ella con la ayuda de un gancho. Cambiar esto supone una organización mucho más flexible dentro del centro. Pero claro,  hay que invertir en esto,  hay que pagarlo.

3º Un sistema educativo que tengo recursos adecuados. Nuevas tecnologías… me río yo de las nuevas tecnologías. Las clases se llenan de tablets y pizarras digitales… y el ancho de banda de un colegio entero es de 1Mb, cuando en un domicilio particular podemos tener entre 3 y 20Mb.  Os podéis imaginar lo que ocurre cuando en pleno horario escolar los alumnos encienden todos los ordenadores, los de la clase de informática, y los portátiles o tablets. El colapso completo. Pero claro, hay que invertir en esto, hay que pagarlo.

4º Un sistema educativo que fuerce a toda la sociedad, de una puñetera vez a darle la importancia que se merece a los idiomas. El bilingüismo mola, está de moda, pero ahora se está autorizando a cualquier colegio a anunciarlo a bombo y platillo, simplemente con que cuenten con profesores que, sin ser expertos (ni mucho menos nativos), se aventuren a dar determinadas clases en inglés o francés. Da igual que tengan un acento hispánico que tire para atrás. Da lo mismo que no dominen giros y modismos, que cuando les escuchan alumnos nativos que acuden de intercambio se espantan de la mala formación que tienen los alumnos españoles en su idioma. Es igual. Es mejor esto que tener a nativos que no tienen experiencia en colegios españoles (deben creer los administradores que en el extranjero los títulos de educadores los dan en alguna tómbola de beneficencia, como ocurre aquí en España en determinados centros educativos privados con niños de familias bien). Y el bilingüismo se reduce a una asignatura, y los alumnos vuelven a sus casas monolingües más o menos igual que como se fueron al colegio. Menos excusas, Lo que pasa es que,… claro, el bilingüismo hay que pagarlo.

5º Un sistema educativo que atienda a la diversidad, a los que no llegan al mínimo y a los que se les quedan pequeñas las enseñanzas mínimas. Claro, como no hay dinero, no podemos extender los modelos de enriquecimiento escolar a todos los centros educativos, como debería ser por sentido común y porque tenemos una Constitución atrofiada que lo exige (como reconoce el derecho de que todos tengamos casa y trabajo, manda huevos). Así que dejemos que por iniciativa propia los centros se lo monten con sus propios recursos. O sea que lo paguen las familias, y los que no lo puedan pagar, que discurran, que para eso somos españoles e inventamos cosas simplemente con que nos pongan un palo en la mano. Y en todo caso, igual que el bilingüísmo, ponemos media docena de centros de referencia en toda la comunidad y a correr. O mejor, les autorizo a mis amiguetes a fundar un supermegaguay colegio privado de la muerte, y que vayan allí concentrados todos los niños con super cociente intelectual y a pagar una pasta gansa por los gastos complementarios. No hay para todos. Porque…, claro, extender la atención a la diversidad para todos los españoles cuesta dinero, y no lo vamos a quitar de las partidas destinadas al compadreo y pasteleo político.

6º Y finalmente, un sistema educativo que para evitar el 30% de fracaso escolar debe de una vez por todas cambiar lo que es una de las causas fundamentales y principales de este fracaso: el propio currículo. Las enseñanzas mínimas y la evaluación de las mismas. Hoy por hoy los contenidos que se dan, las evaluaciones que se realizan no están ajustados a nuestros tiempos. Los niños aprenden más, mejor y con mayor rapidez fuera de las escuelas. Y todo ello pese a que en los preámbulos, principios y fines de las sucesivas Leyes Orgánicas de este santo Estado Español, ya se empieza a hablar de competencias, de aprender haciendo, de tareas… Hay que evaluar por competencias. Algunos profesores ya lo hacen. Pero la mayoría no, porque saben que después llega el inspector retrogrado de turno, con su perfume esencia  eau de naftalina, y les dice que los experimentos con gaseosa. Que a los niños les preguntas datos y fechas, y que no se las saben. Que hay que seguir evaluando la memoria. Que eso de las competencias es muy florido, pero es un invento eurogilipollas. Y venga a estudiar datos y fechas para pasar exámenes. Y venga a definir conceptos abstractos y a analizar sintácticamente oraciones. Para qué escribir cuentos, ensayos, columnas periodísticas, panfletos o poesías. Para qué experimentar en el aula. Para qué crear. Eso es fomentar el pensamiento libre. Eso no se puede examinar con un test de respuestas múltiples. Necesitamos estadísticas para nuestros superinformes. Necesitamos adelantar por lo menos a Albania en el ranking educativo. Nada, a aprender de memoria las respuestas a las preguntas del libro de texto. Y además, es más barato.

En el bachillerato, los alumnos ya no estudian por el placer de estudiar, y eso que no es una etapa obligatoria. No buscan prepararse para su futura vocación. Estudian para preparar un examen: la selectividad. Pronto, con la próxima ley educativa, los niños tendrán que estudiar exclusivamente para preparar los sucesivos exámenes de reválida. Al carajo con las competencias, con el aprender haciendo.  Vamos a tener a alumnos que van a pasar los exámenes porque los maestros les van a preparar para ello. Memorizar páginas y páginas de libros y apuntes. Pero en la vida real, van a seguir tan torpes como siempre o más salvo aquellos que tengan que preparar oposiciones, o se presenten a concursos de la televisión, que estarán mejor preparados para ello. Y si no se evalúa por competencias, que es lo mismo que decir que se evalúa la calidad del trabajo realizado y las diferentes capacidades del alumno que entran en juego, vamos a seguir valorando la capacidad de un niño de memorizar a corto plazo una serie de datos para aprobar un examen. Y después que les registren. Vamos, como cuando nos sacamos el carné de conducir. Y así nos va.

Me gustaría conocer a las personas que van a escribir los reglamentos de la nueva Ley Orgánica. Me gustaría que me explicasen cómo van a conseguir una enseñanza de calidad, la añorada excelencia (lease con la boca llena de saliva, pletóricos oradores), con un profesorado cabreado y desmotivado; con unos centros educativos con sus sistemas informáticos colapsados; con unas familias que no tienen dinero para libros ni materiales, porque se están comiendo los pocos ahorros que les quedan…literalmente; con un servicio de inspección educativa decimonónico; y con unos alumnos desesperados, porque van a seguir igual de aburridos, desmoralizados y hastiados de un sistema educativo que va decadas por detrás de la sociedad en que está inmerso, gracias a los estúpidos políticos que tenemos y a los estúpidos ciudadanos que los hemos elegido.

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La Historia a través de la simulación, puede entrar en el aula.

Si hace 37 años me hubiesen dicho que podía recrear la Historia a través de juegos de simulación con mis compañeros de clase, probablemente me habría pellizcado para comprobar que lo que me estaba pasando era un sueño.
Para qué vamos a engañarnos. Si hoy me dicen lo mismo, volvería a pellizcarme. Solo que en esta ocasión, hay una diferencia notable entre los dos momentos temporales. Ahora tenemos ordenadores y videojuegos que recrean la historia. No todos tienen potencial didáctico suficiente para poder insertarse en una programación. Pero algo sí que hay: http://fxinteractive.com/p137/p137.htm.  También podemos utilizar mapeadores de determinados juegos para poder recrear nuestras propias simulaciones: http://www.celestialheavens.com/viewpage.php?id=764

Pero donde de verdad se ha producido una impresionante proliferación de posibilidades es en los juegos de mesa:  http://boardgamegeek.com/. Los hay a cientos, por lo que tarde o temprano aparecen entre tanto recurso, algunos que merece la pena utilizar.

Durante este curso 2012-13 he llevado a cabo en la Asociación Sin Límites un taller de Historia a través de los juegos de simulación, al que han asistido 18 chicos y chicas de edades comprendidas entre los 10 y 12 años. Era una ocasión importante para poner a prueba los juegos de simulación como elemento didáctico en la enseñanza de la Historia.

La experiencia se llevó a cabo a través de 8 sesiones de dos horas de duración cada una, con periodicidad mensual. Durante las cinco primeras sesiones, los participantes tomaron contacto con sendos juegos de cada una de las edades históricas: Prehistoria, Edad Antigua, Media, Moderna y Contemporánea. Los chicos y chicas presumen de tener experiencia con el Risk, con algunos videojuegos históricos de construcción (Age of Empires, Civilización) o de guerra (serie Total War o similares), pero no están acostumbrados al tipo de juegos de mesa que se ha utilizado, pues no es frecuente encontrarlos en jugueterías o grandes superficies, ni se suelen anunciar en los medios de comunicación de masas. Esto presenta una ventaja, pero también un inconveniente. La ventaja es que los participantes tardan poco en engancharse al juego: una vez comprendida la mecánica en el primer turno, el tiempo se les pasa volando. El inconveniente es que se necesita consumir un tiempo precioso para explicar las reglas del juego. Un tiempo que los jugadores experimentados no necesitan.

La edad de Piedra7 wondersDominion

Para la selección de los juegos, he tenido en cuenta una serie de criterios mínimos pero imprescindibles para poder sacarles partido en el terreno didáctico:

1º Han de ser juegos que ofrezcan un mínimo de información aprovechable desde el punto de vista curricular. Una simulación es un modelo de la realidad, pero nunca la realidad misma. Siempre vamos a perder algo de realismo. En un juego la pérdida todavía es mayor, pues hay que equilibrar el componente de simulación con el componente de jugabilidad, para que no pierda su atractivo. Ahora bien, en el caso de la Historia, la realidad es un tanto subjetiva. Lo único real son los documentos que dan fe de hechos. Pero cada historiador, cada corriente social, cada persona mantiene su propia versión e interpretación de los hechos (hay algunas páginas web de profesores de universidad con contenidos históricos que me provocan vergüenza ajena). Lo que intento a la hora de  seleccionar los juegos es que se simulen situaciones, que permitan a los participantes asimilar un mínimo de información aprovechable en sus estudios de Historia.
2º Las reglas de los juegos deben ser lo suficientemente sencillas para que puedan comprenderse con rapidez. El tiempo disponible para explicar el juego debe ser el menor posible.
3º La duración del juego debe ser lo más breve posible. Hay que procurar que el juego se termine en el plazo máximo que dura la sesión, teniendo en cuenta siempre el tiempo necesario para explicar las reglas. Si no se puede terminar, al menos debe ser lo suficientemente flexible para admitir la finalización del juego con límite de tiempo.
4º Que se puedan encontrar en el mercado en la actualidad. Considero que es mucho mejor utilizar juegos creados y adaptados por uno mismo, pero el diseño de juegos de mesa es un proceso complejo (en Estados Unidos hay varias universidades que lo ofrecen como titulación de grado o master). Por eso, conviene empezar con juegos de cierto éxito y nombre entre los aficionados. Nos garantizamos que será aceptado por los chicos y chicas participantes, y ahorraremos tiempo. Además, en cuanto termina cada una de las sesiones, algunos participantes se lanzan a su adquisición a través de Internet o de las tiendas locales, para seguir jugando en sus casas.
5º Que cada juego tenga un motor distinto al de los juegos tradicionales que los alumnos ya conocen, para aportar mayor riqueza a la experiencia. Sobre motores de juego ya hablaré en otro momento.

 Age of Empires IIITwilight Struggle

He realizado una descripción detallada de cada uno de los juegos empleados (excepto del «7 Wonders», del que añadiré un enlace a esta entrada en la próxima actualización) en distintos números de la revista Sin Límites, descargable a través de la web de la Asociación.  No obstante, os dejo los artículos por separado en el siguiente listado:

Prehistoria:                   Stone Age
Edad Antigua:               7 Wonders.
Edad Media:                 Dominion
Edad Moderna:            Age of Empires III
Edad Contemporánea: Twilight Struggle

Durante estas cinco primeras sesiones los chavales toman contacto con momentos puntuales de la Historia, poniéndose en lugar de líderes que tuvieron que tomar decisiones en esas épocas, contando con una serie de recursos y limitaciones, y en situaciones conflictivas, problemáticas o simplemente complejas. Cada uno de ellos desarrolla una determinada estrategia para salir airoso. Al final de la sesión, los chicos disponen de un cuestionario de feedback donde evalúan su participación, y también la dinámica. Incluso se les pide que aporten mejoras para el sistema.

Con toda esa información, y con la experiencia vivida en los anteriores juegos, las tres últimas sesiones del taller se destinan a iniciarse en el apasionamente mundo del diseño de juegos de simulación históricos. Los chicos y chicas eligen un momento histórico, una localización geográfica (puede ser una ciudad, una comarca, una nación, determinados países, o el mundo entero), y se agrupan según sus preferencias para comenzar a elaborar su diseño.

En este taller los participantes eligieron diversas temáticas: desde la Roma antigua, pasando por la Reconquista española, la Guerra de los 100 años, la II Guerra Mundial o la Batalla de Belchite, en plena Guerra Civil española. En uno de los casos, el juego ha derivado a un auténtico ajedrez postapocalíptico en un universo paralelo, que estamos deseando todos probar. A cada grupo se les facilitaba modelos a seguir, pero el motor de juego lo elegían ellos. El taller ha concluido y la práctica totalidad de los diseños están concluidos. Pero no el juego en sí, pues queda un trabajo todavía ingente: la prueba de los juegos. Hay que probarlos una y otra vez, hasta comprobar que las reglas se ajustan bien a lo que los diseñadores pretendían. Y sobre todo, tienen que conseguir ese equilibrio entre simulación y jugabilidad del que he hablado antes. Me vais a permitir, pues que no me extienda más en los resultados, pues los chicos y chicas autores de los juegos están ilusionados con que alguno de sus diseños puedan resultar de interés social, y por eso he de ser reservado hasta que las pruebas concluyan y se obtenga el producto final.

Creedme si os digo que el grado de implicación de los chicos y chicas participantes ha sido impresionante, y que los resultados son muy prometedores.  Creo que la Historia ha cambiado para algunos de ellos, pasando de ser un tostón, a ser algo que les produce inquietud. Y para la mayoría está siendo una experiencia de creación que puede llegar a la meta de todo creativo que es conseguir un producto de calidad.

Con la próxima actualización, creo que estaré en condiciones de facilitaros los resultados de la evaluación que los propios chicos han hecho de este taller.

La conclusión es que sí se puede trabajar con los juegos de simulación en el sistema educativo. Y si hay dificultades en el aula ordinaria, os aseguro que es una experiencia ideal para las Aulas de Desarrollo de Capacidades. A partir del tercer ciclo de Educación Primaria, e incluyendo a chavales con altas capacidades más jóvenes y con interés por la Historia, el éxito está garantizado.

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