Experimentos para entender el mundo

Me gusta recomendar recursos, materiales y libros. Y en este caso lo quiero hacer con bombo, platillos y fanfarrias. Es preciso hacerlo al hablar del último libro de Javier Fernández Panadero, profe de tecnología, y divulgador científico, como lo atestiguan sus otras obras que también son de obligada lectura para los chavales y para los mayores, padres y profesores: «Por qué el cielo es azul», «por qué la nieve es blanca», «Cómo le explico esto a un extraterrestre», y «El mundo de Max: la ciencia para todos». Consultad el siguiente enlace, ya que el de su editorial en el momento de escribir esta entrada está desconectado y no funciona:

  http://www.casadellibro.com/libros-ebooks/javier-fernandez-panadero/92801

Y ahora le ha tocado el turno a una joya que, para los que nos movemos entre matraces, tubos de ensayo, alambiques y niños ávidos de aprender, resulta imprescindible: «Experimentos para entender el mundo». Una recopilación de sencillos pero en algunos casos fascinantes experimentos de física y química, y algún acertijo de matemáticas, sazonados con una forma de escribir clara y directa, fácil de entender por los pequeños y sobre todo por los adultos que los rodean, que son los más problemáticos. Está pensado para poder realizar las experiencias en casa, sin mayor problema que la supervisión de un adulto.  Pero ¡qué demonios!, ya están tardando los maestros en introducirlas en las aulas si desean enganchar a sus alumnos cuando toquen los temas de ciencias de la naturaleza.

Uno de las ventajas más interesantes de este libro es que tiene asociados una serie de videos en Internet, a través de códigos QR, que pueden consultarse incluso desde un smartphone.

Además, siempre podéis visitar su blog: http://lacienciaparatodos.wordpress.com. 

Una buena inversión para fomentar el interés por la ciencia, que falta hace.

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De videojuegos y aficiones

No soy partidario de los refranes y los dichos populares. Los primeros porque siempre aciertan, hay un refrán para todo lo que pasa, sea en un sentido o en el radicalmente opuesto;  y los segundos porque las frases lapidarias suelen ser altamente peligrosas. Pero tengo mis excepciones, y una de ellas es «antes es la obligación que la devoción». ¿A santo de qué viene esto?¿Como lo relaciono con el título de esta entrada?

Viene a cuento de una pregunta que se me ha plantado a mí y a muchas más personas acerca de las aficiones de mis/nuestros hijos, sobre todo de aquellos más capaces. Y en particular sobre el uso o abuso de los videojuegos, una de las grandes pasiones de los actuales escolares de distintas edades. ¿Conviene promocionar entre nuestros hijos los videojuegos o restringirlos? Observo que nadie se pregunta por otro tipo de aficiones que puedan tener los chavales, supongo que porque no parece que les absorba tanto el tiempo. Pero esta pregunta existía ya antes de los videojuegos, dirigida a la única pantalla capaz de seducir en épocas anteriores con cierta intensidad: la televisión. (Por motivos que dejo para otro momento, los videojuegos ganan por goleada al interés que suscitaba la televisión entre los chicos y chicas de mi generación).

Y la respuesta que me viene a la cabeza es el dicho popular con el que he empezado.  Una afición no puede llegar a perjudicarte en cuanto a tus obligaciones. Porque en ese caso estaríamos hablando de adicción, y no de afición. Una afición no puede hacer que nuestros hijos descuiden sus estudios, abandonen sus obligaciones domésticas (que tampoco son muchas y las pueden hacer sin problemas), o se relajen en sus hábitos higiénicos físicos y mentales de forma constante y permanente (me refiero a perder horas de sueño, descuidar su higiene, o empeorar sus modos, como ejemplos). Todos hemos tenido algún momento de desenfreno puntual, por alguna celebración, o un acontecimiento irrepetible… Pero si ese desenfreno se convierte en rutina, estamos perdidos. … ¿O no? Bueno, cuando los hijos sean mayores de edad y autónomos, cada cual será responsable de sus actos.

Ese debería ser el límite a la pregunta. Los videojuegos, por sí mismos, no suponen una influencia negativa o positiva. Al igual que un coche puede ser un instrumento que nos facilita la vida o que nos puede matar, o la práctica de un deporte nos puede llevar a mejorar notablemente nuestra constitución, pero también a sufrir accidentes e incluso la muerte si tenemos una lesión cardíaca oculta, una afición puede tener una influencia muy positiva, pero también nos puede dar problemas si no sabemos controlarla.

Y los videojuegos están en el punto de mira sobre todo de los adultos que no los tienen como afición. Pues bien, la respuesta es clara. Mientras la práctica de jugar a determinados videojuegos no afecte a las obligaciones que tiene contraidas el jugador, ninguna objeción. Cada uno puede dedicar su tiempo libre a la afición o aficiones que más le gusten. Es más, no hay nada más gratificante para un ser humano que poder compaginar su obligación laboral con su afición, y poder dedicarse profesionalmente a ello. Un aficionado a los juegos de mesa disfrutará ganándose la vida en una tienda de este tipo de artículos. Un aficionado al deporte, estará encantado de ser un profesional, sea jugador o entrenador, periodista deportivo o vendedor de artículos de su deporte favorito. Un jugador de videojuegos…

¿Realmente podrá compaginar su afición con alguna forma de ganarse los cuartos? Después de ver horas y horas a nuestros hijos «malgastando su tiempo» en entornos virtuales en lugar de hacer cosas «más útiles o interesantes» según nuestro punto de vista… ¿qué pueden conseguir de beneficio? Algunos chicos suelen espetar a sus padres que les gustaría dedicarse a esto.  «¿A programar  o crear videojuegos?», preguntan sus padres con inocencia cándida. «No, a jugar», responde el hijo con la extrañeza del que no comprende por qué su interlocutor no ha entendido una respuesta tan obvia. Menos mal que en ese momento no hay una cámara oculta filmando la expresión facial del padre o de la madre correspondiente.

Claro, a los chicos no les falla la intuición de que una afición tan extendida necesariamente es un nicho de mercado espectacular. El negocio de los videojuegos sólo en nuestro país mueve alrededor de 1000 millones de euros al año (http://www.cincodias.com/articulo/empresas/negocio-videojuegos-cae-espana-980-millones/20120419cdscdiemp_6/), o lo que es lo mismo, alrededor de 160 mil millones de las antiguas pesetas, cifra que marea sólo de pensarlo. Es la primera industria de ocio de nuestro país, y eso que estamos en crisis. Imaginad lo que se mueve en Estados Unidos y otros países del mundo. Y semejante mercado necesita, por ejemplo, probadores  (http://www.gamerzona.com/2011/05/02/probador-de-videojuegos-ea-busca-a-los-mejores/). Hay jóvenes que gracias a ello, y a su ingenio, se han hecho un hueco por derecho propio en este mundillo. Si te das publicidad grabando tus videos en YouTube con las pruebas que realizas, y tienes tablas para ser un hombre o mujer espectáculo, las empresas se ponen en contacto contigo, te pagan viajes para asistir a presentaciones y convenciones, e incluso también por cada video que publicas. Y no digamos lo que puedes sacar en publicidad. Consultad a dos de las estrellas españolas de este mundillo, Wllyrex  (http://socialblade.com/youtube/user/Willyrex) y elrubiusOMG (http://socialblade.com/youtube/user/elrubiusOMG). La última columna muestra sus estimadas ganancias diarias. ¿Sorprendidos?  Pues no sólo hay dos, hay unos cuantos más.

No digamos ya si tienes la habilidad de clasificarte para un campeonato mundial de algún videojuego de clamoroso éxito. Observa este trailer del torneo que en la fecha de publicación de esta entrada se juega en Los Ángeles, promovido por Activision. (http://www.marca.com/2015/03/24/e-sports/1427190900.html) Un millón de dolares en premios. Aquí tienes un video de un youtuber sobre la edición de uno de las finales pasadas: (https://www.youtube.com/watch?v=6wYhD0MEUVE) Padres, ¿cómo se os ha quedado el cuerpo?.

Beneficios económicos aparte, también les llegan a los chavales noticias como ésta: (http://www.levelup.com/noticias/25411/Minecraft-es-herramienta-educativa-en-escuela-sueca/), en la que uno de sus juegos favoritos, Minecraft, está siendo utilizado con fines educativos.  O también está otra:  (https://www.youtube.com/watch?v=oQ-BLxWQur0), referida a un juego como Imperium Civitas, que fue en su momento objetivo de los medios de comunicación, porque se estaba empleando en clases de Historia de un instituto de secundaria madrileño.

De manera que, padres y madres, antes de restringir o prohibir una afición de vuestros hijos, primero aseguraos bien de que éstos cumplan con suficiencia las obligaciones que por su edad y situación familiar se les exige. Pero una vez que éstas se hayan llevado a efecto, respetad las aficiones de vuestros hijos, sean las que sean, incluyendo los videojuegos. Nunca se sabe qué nuevos yacimientos podrán explotar, ni cómo reconducirán sus proyectos de vida en el futuro.

 

 

 

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El arte de diferenciar el currículo

Para ampliar o enriquecer el currículo escolar los docentes deben olvidarse de dos errores desastrosos:

Primer error: «el alumno con altas capacidades debe realizar las mismas tareas y trabajos que el resto de sus compañeros, y además, como debe tener más capacidad de trabajo, tiene que hacer también las tareas de ampliación»Falso. Horrendo. Terrible. En el caso negativo más extremo, esas tareas son más ejercicios de lo mismo, no hay variedad.

Corrección del primer error: hay que preevaluar a los alumnos, conocer qué parte del tema, unidad, bloque de contenidos, previsto en la programación de clase, dominan ya con suficiencia. Hay que identificar qué alumnos aprenden rápido, y no necesitan actividades de refuerzo. A estos alumnos se les permite ahorrar tiempo para poder realizar otras tareas de mayor complejidad, a cambio de no hacer las actividades más básicas o rutinarias.
Segundo error: Diferenciar el currículo va en contra de la enseñanza comprehensiva. Falso otra vez. Ceguera total, posiblemente ideológica. La comprehensividad se refiere a los contenidos mínimos básicos. La escuela tiene la obligación de ser más ambiciosa si quiere cumplir los principios educativos que ley orgánica tras ley orgánica nuestros políticos han escrito consensuadamente. Así que, menos historias. Con los alumnos más capaces hay que ir más allá de las enseñanzas mínimas. Porque éstas ya las dominan, ya las conocen, ya las saben. Y nadie aprende lo que ya sabe.

Corrección del segundo error: aquí viene el problema, el muro con el que se encuentran los maestros y profesores. Cómo consigo programar contenidos y actividades diferenciadas que realmente funcionen.

Esto último es efectivamente un arte. No todos los alumnos son iguales, y los docentes no tienen tiempo ni posibilidades de atender individualmente uno a uno todos los alumnos diferentes… con metodologías didácticas tradicionales.

Si resumimos la experiencia de los docentes que atienden con éxito a los alumnos más capaces, podemos decir que ellos no piensan en atender uno a uno a sus pupilos, sino que procuran tener diseñadas previamente un buen número de soluciones que puedan ser utilizadas por el mayor número posible de estudiantes. De esta manera las adaptaciones individuales quedan para los alumnos más especiales.

Para seleccionar los contenidos y las actividades, se pueden establecer determinados criterios:

Fomentar el pensamiento divergente, trabajando los diferentes indicadores de la creatividad (fluidez, flexibilidad, originalidad, inventiva, redefinición, elaboración, sensibilidad social).
– Buscar una metodología motivadora (simulación, juego, TIC, proyectos de investigación sobre aspectos y problemas reales, especulación, evaluación crítica…).
– Potenciar el interés del alumno por el tema correspondiente. En este apartado, hay maestros que consideran que hay unos temas universales para cada área del conocimiento, sobre todo aquellos con un alto contenido social. Pero es mejor idea conocer los propios intereses del alumno. Preguntémosles. Y nos daremos cuenta de que hay temas comunes a un buen número de estos alumnos, pese a sus diferencias personales. Temas que pueden ejercer una gran fascinación en ellos. En otra ocasión profundizaré más en este punto.
– Utilizar los puntos fuertes del alumno (sus altas capacidades), relacionándolos con el tema correspondiente. En este punto se suele utilizar la teoría de inteligencias múltiples como alternativa, colocando en 8 de las nueve actividades del «menú tres en raya» sendas actividades relacionadas con cada una de las inteligencias o aptitudes (lógico-matemática, verbal, espacial, musical, kinestésica, social, intrapersonal y naturalista).
-Seleccionar actividades que puedan ejecutarse en el tiempo previsto en la dinámica escolar y con los medios con los que cuenta el centro educativo y el propio alumno. Es decir, que sean fáciles de llevar a cabo en los colegios e institutos.
– Finalmente, pero no menos importante, tareas que permitan al alumno elaborar un producto que pueda ser reconocido no sólo por su profesor, sino por la comunidad escolar o su entorno. Un resultado que no sólo sea valorado, sino que pueda ser útil para el propio alumno y para el resto de la comunidad. Algo que pueda pasar a la posteridad y que sea aprovechado por otras personas.

En sucesivas entregas, pondré varios ejemplos de cómo llevar a la práctica estas ideas.

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