La elección de tareas: una opción muy válida.

Una investigación sobre estilos de aprendizaje llevada a cabo con un grupo de 250 estudiantes intelectualmente bien dotados, arrojó como resultado que dichos alumnos, entre 13 opciones de aprendizaje, habían dejado una única propuesta sin valoraciones negativas. Esa propuesta era la de elegir la tarea, actividad o trabajo que debían realizar para cumplir con el programa escolar. Esta investigación fue publicada en el año 2001, y se realizó en el College of Education de Dunedin, en Nueva Zelanda.

Instrucción Diferenciada con MenúsSi consultamos la bibliografía anglosajona acerca de las opciones para diferenciar el currículo, (http://www.prufrock.com), nos encontraremos con autoras como Laurie E. Westphal, o Suzanne Winebrenner que utilizan con asiduidad el “menú tipo tres en raya” , menús en lista y otras opciones de elección, para ofrecer un elenco de actividades relacionadas con una determinada unidad temática o unidad de enriquecimiento.

Independientemente del estilo de aprendizaje o pensamiento del alumno, todos apuestan por la elección de actividades, porque permite ajustar la respuesta a cualquier perfil de estudiante. Basta con tener preparado previamente un conjunto de alternativas de un determinado tema. Por ejemplo, en el caso de una unidad didáctica sobre astronomía (4º de primaria), se puede establecer una diferenciación curricular para cualquier alumno que tenga capacidad para rendir más allá de los niveles mínimos, con una serie de actividades de ampliación cualitativa dispuestas en una tabla 3×3:

1.
Celestia. Crea un video con un viaje al menos por el Sistema Solar con este programa.
2. Cómo sería la vida en Marte. Redacta un ensayo especulativo. 3.
Comic: un meteorito está en ruta de colisión con la Tierra.
4. Planetas extrasolares: crea una publicación electrónica 5. Propón una actividad a tu profesor. 6. Música de las esferas. Qué música te inspiran los cuerpos celestes ¿Te atreves a componer brevemente tu propia música de las esferas?
7.
Realiza en equipo en el patio de recreo la escala del Sistema Solar
8. Graba un
breve relato astronómico como podcast
9.
Construye una maqueta que simule los eclipses de sol y luna

Algunas de estas actividades puede que resulten crípticas para algún maestro/a o profesor/a.  No problemo, poco a poco iré hablando de ellas, y desbrozándolas.

El alumno elige de una a tres opciones en cualquier orden, para desarrollar una serie de actividades en sustitución de las tareas que los libros de texto o la programación básica tenían preparadas para cumplir con los contenidos mínimos. Incluso se facilita una opción para que el propio estudiante proponga una actividad relacionada con el tema, con el visto bueno de su maestro o profesor.

Las actividades propuestas no están elegidas al azar. No son preguntas manidas, no ponen a prueba la memoria del alumno, ni suponen más de lo mismo. Están construidas aplicando diferentes criterios, de manera que puedan cumplir alguno de ellos, varios o incluso a ser posible todos:

- Fomentar el pensamiento divergente, trabajando los diferentes indicadores de la creatividad (fluidez, flexibilidad, originalidad, inventiva, redefinición, elaboración, sensibilidad social).
– Buscar una metodología motivadora (simulación, juego, TIC, investigación sobre aspectos reales, especulación, evaluación crítica…).
– Potenciar el interés del alumno por el tema correspondiente.
– Utilizar los puntos fuertes del alumno (sus altas capacidades), relacionándolos con el tema correspondiente. En este punto se suele utilizar la teoría de inteligencias múltiples como alternativa, colocando en 8 de las nueve actividades del “menú tres en raya” sendas actividades relacionadas con cada una de las inteligencias o aptitudes (lógico-matemática, verbal, espacial, musical, kinestésica, social, intrapersonal y naturalista).
-Seleccionar actividades que puedan ejecutarse en el tiempo previsto en la dinámica escolar y con los medios con los que cuenta el centro educativo y el propio alumno. Es decir, que sean fáciles de llevar a cabo en los colegios e institutos.
– Finalmente, pero no menos importante, tareas que permitan al alumno elaborar un producto que pueda ser reconocido no sólo por su profesor, sino por la comunidad escolar o su entorno. Un resultado que no sólo sea valorado, sino que pueda ser útil para el propio alumno y para el resto de la comunidad. Algo que pueda pasar a la posteridad y que sea aprovechado por otras personas.

La evaluación se suele llevar a cabo con una matriz de proyectos, asignando una determinada puntuación a cada objetivo previsto, en función de la calidad conseguida. Una puntuación adecuada puede y debe mejorar la calificación de la asignatura.  Una puntuación inadecuada, no modificará la calificación de la asignatura, pero cuestionará el que el alumno continúe con medidas de enriquecimiento, al menos temporalmente.

Para más información (obsérvese que la primera obra tiene ya 20 años):

WINEBRENNER. S. (1992): Teaching gifted kids in the regular classroom. MN Free Spirit Pub.
WESTPHAL, L. (2007): Differentiating Instruction with Menus. TX Prufrock Press.

 

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Una respuesta a La elección de tareas: una opción muy válida.

  1. Felicidad dijo:

    Esto, Juan Carlos con el actual sistema de enseñanza es impensable (hablo de la pública). Son pocos, cada vez menos motivados y los recursos, en Madrid, van para los bilingües.

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